Fuente: Revista Fiesta Brava
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Desde Chota, Cajamarca.
Crónicas y fotos de Juan Medrano Chavarría.
Tarde de cumbre para Fernando Adrián, quien se llevó el lote, bordó el toreo y acumuló cuatro orejas al entrar en el esportón. David de Miranda, con poquísima materia prima, levantó las orejas del 5° y la generosidad del juez. Colombo puso toda la carne en el asador y trazó un espadazo al 6° ante la luz al final del túnel. La corrida española de El Pilar mostró bravura en varias y matices de raza y clase en algunos ejemplares. A excepción del 5°, que se apagó, los otros pudieron lucirse y descifrar sus claves.
Tarde cálida, suave y con posibilidad de lluvia. Afortunadamente, las nubes tomaron otro rumbo y el día transcurrió sin inconvenientes, salvo el incidente del banderillero Ronald Sánchez en el quinto, que resultó menos grave de lo esperado. Torero auténtico. Sin duda, desde el sorteo, la tarde perteneció a Fernando Adrián. El primer toro, sin ser imponente, mostró embestidas nobles y rítmicas, dignas de una sinfonía. El madrileño presentó su arte desde el primer capotazo, y capturando el aire, ejecutó verónicas de ensueño. Después del puyazo de rigor, el animal respondió a los llamados con un trote armonioso y cadencioso. Adrián lo citó en largo y luego lo cambió por detrás en el centro del ruedo.
Mostró mucho valor y permaneció inmóvil como una estatua. Desde ese momento, el control del torero sobre el cornúpeta fue abrumador y dominante. Las series con la mano derecha estuvieron perfectamente encajadas, barra en la arena, con el cuerpo girando y la mano en movimiento. Se interrumpía entre series para que el bicho no se dañara. Sin embargo, su bravura le permitió soportar una faena que aumentó en intensidad cuando Adrián cambió de mano la
muleta. Las manoletinas fueron emocionantes. La espada cayó desprendida, pero su actuación debió ser indudablemente premiada con los dos apéndices del toro. El cuarto toro salió con mala condición. Arrolla y se apoya en las manos. Empuja y no transmite. Sin embargo, es noble y fijo. Adrián percibe esas virtudes, lo utiliza con un pulso extraordinario, lo aguanta y el animal se entrega a la muleta del madrileño. Lo borda a ambas
manos y concluye con trincherillas y pases dignos de cartelería. La espada no fue excepcional, pero logra matar y cobra otra vez en doble partida. El primero de David de Miranda no es prometedor. Arrea de manera descompuesta y suelta la cara. Tiene mal estilo, pero obedece y muestra un recorrido aceptable. El andaluz se coloca en el sitio y con la muleta plana intenta desengañarlo. Golpea con fuerza para provocar arrancadas que aguanta con valentía y sin moverse de la línea. Gran esfuerzo que no rinde frutos porque, además, el toro no transmite. El quinto, un bonito castaño con rizos y mala cara, se apagó rápido. Se acercó al toro, que era la única forma de conseguirle un pase, logrando conectar con el público. Lo hizo
con tal maestría que, a pesar de que la espada se le quedó baja, el público pidió algún trofeo que el juez convirtió en dos. Colombo llegó con ganas de recuperar la tarde, que había sido huérfana de trofeos en el primer día. Muy entonado, banderilleó espectacularmente a su primero, logrando conectar con el tendido. El toro se movía y daba arrebatos sin entregarse claramente a la muleta del joven venezolano. Usó todos sus recursos válidos, pero falló con la espada en una faena que pudo tener premio. Con el cierre de plaza, salió a jugarse el honor con una sola carta. Apostó por el triunfo ante un animal con la raza muy medida, que rebrincaba y no se entregaba con claridad, hasta que comenzó a apagarse. Usó su espada infalible y concluyó con un espadazo característico de su estilo. El público presionó intensamente al palco y cayeron, una a una, las orejas que llevaron a Jesús Enrique al podio de los triunfadores. Ficha. Viernes 26 de junio de 2026. En una tarde soleada y con la plaza casi llena, se lidiaron reses de la ganadería salmantina El Pilar, de variadas presentaciones y comportamientos. El primer toro fue aplaudido en el arrastre.
Resultado artístico.
FERNANDO ADRIÁN (Blanco y Plata) estocada desprendida, dos orejas. Estocada delantera, dos orejas.
DAVID DE MIRANDA (Turquesa y Oro) estocada baja, pinchazo, estocada contraria, palmas. Estocada caída, dos orejas.
JESÚS COLOMBO (Tabaco y Oro) pinchazos, estocada entera, palmas. Estocada en todo lo alto, dos orejas.
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