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miércoles, 1 de julio de 2026

Morenito de Aranda, Roca Rey y Tomás Rufo penúltima de la Feria de San Pedro y San Pablo



Morenito de Aranda, Andrés Roca Rey y Tomás Rufo en el coso de Burgos para lidiar un encierro de Loreto Charro en la penúltima de la Feria de San Pedro y San Pablo. 


Morenito de Aranda, buena faena en el primer toro, pero falló con la espada, silencio.

Recibió al cuarto con dos largas cambiadas de rodillas. Con la muleta en mano le brindo el toro a la alcaldesa Cristina Ayala, y lo toreo con mano baja y aprovecho la condición inicial de toro para dar muletazos de buena forma, mostrando valor. Estocada defectuosa y a pesar de tener que usar el verduguillo, se llevó una oreja.

Andrés Roca Rey, con el segundo toro, se encontró con un toro falto de fuerza; intentó tenazmente por el pitón derecho sin posibilidades, no acertó con la espada. Silencio.


 Andrés abrió con capote en el tercio, tres verónicas con el compás abierto al quinto toro que marcó la querencia y Andrés le sacó una faena importante en los terrenos de cercanías, echando valor a un toro que no lo merecía. Culminó su faena con una estocada entera en lo alto, pero el toro tardo en caer y a pesar de la exigencia del público, el presidente no otorgó la oreja.


Tomás Rufo, sin suerte con el tercero de la tarde, intentó recoger siempre la embestida, pero el trasteo no pudo. La estocada fue el segundo intento. Un golpe de descabello. Silencio.

Tomás Rufo triunfa; lo vio claro en el cuarto festejo de la Feria de San Pedro y San Pablo al culminar la tarde tras cortar las dos orejas al mejor toro de una corrida de Loreto Charro.


Ficha del cuarto festejo;

Plaza de toros de Burgos, Castilla y León.

Feria de San Pedro y San Pablo 2026.

Entrada, plaza llena.

Toros de Loreto Charro.


MORENITO DE ARANDA, de nazareno y oro: silencio y oreja tras aviso.

ANDRÉS ROCA REY, de verde botella y oro: silencio y silencio tras aviso.

TOMÁS RUFO, de rioja y oro: silencio y dos orejas.

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Gracias, toroperu com.





miércoles, 24 de junio de 2026

Puerta grande, El Cid y Escribano cortaron dos orejas a uno de los toros de su lote en Alicante

 



El 24 de junio de 2026, Alicante vivió una jornada taurina en el marco de su emblemática Feria de Hogueras. Coincidiendo con el día de San Juan, considerado el día grande de las fiestas, la plaza de toros se presentó llena de expectación, especialmente entre

los aficionados más fieles. El motivo principal era la celebración de una corrida con toros de Victorino Martín, una ganadería que siempre atrae y emociona con su bravura y embestidas complejas.


La tarde adquirió un significado especial porque, por primera vez en su carrera, el torero estrella alicantino José María Manzanares se anunciaba con esta ganadería en su tierra natal, justo el día en que cumplía 23 años de alternativa. Era el momento esperado para que el diestro demostrase su madurez y conexión con el público local.

La corrida no defraudó. El Cid y Manuel Escribano fueron los encargados de abrir la puerta grande al cortar dos orejas a uno de sus toros, mostrando temple y poder por ambos pitones. Manzanares destacó con una labor elegante y firme en el quinto toro, consiguiendo una oreja, un hecho histórico, ya que era la primera vez que en una terna lograba cortar oreja un toro de Victorino.


El Cid mostró su dominio y temple, levantando ovaciones con una faena por el pitón izquierdo que emocionó a la afición. Por su parte, Escribano rubricó una actuación memorable al desorejar al sexto y último toro, sellando así un triunfo rotundo y merecido en la recta final del festejo.



Esta corrida quedó grabada en la memoria colectiva como una de las grandes tardes de la Feria de Hogueras, donde tradición, valentía y arte se unieron en la plaza de Alicante para celebrar una fiesta única.


Ficha del festejo;

Plaza de toros de Alicante.

Feria de Hogueras 2026. 

Más de tres cuartos de entrada. 

Toros de Victorino Martín. 


EL CID, de verde oliva y oro; ovación tras aviso y dos orejas.

MANZANARES, de grana y azabache; oreja y ovación tras aviso.

MANUEL ESCRIBANO, de lila y oro; ovación tras dos avisos y dos orejas.

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Gracias, toroperu com.

Manzanares


El Cid


Escribano


AAAAAAAAAAAAA



sábado, 3 de diciembre de 2022

El Toro de Lidia

 



El toro de lidia, que desciende del uro o toro salvaje de la Edad
Media, hoy da a conocer sus cualidades físicas en corridas o encierros, pero para que un animal de este tipo logre generar esas emociones en un espectáculo taurino, primero se deben tener en cuenta temas de crianza y alimentación, con el fin de dar continuidad a una tradición centenaria.


El ganado autóctono que había en la España peninsular de los siglos XVI al XVIII, que inicialmente constituyen las denominadas castas fundacionales (Morucha Castellana, Jijona-Toros de la Tierra, Navarra, Cabrera, Gallardo, Vistahermosa y Vazqueña), y es seleccionada exclusivamente para los espectáculos taurinos siguiendo diferentes criterios. 

Estudios genéticos moleculares demuestran que esta raza mantiene
una mayor riqueza genética que la mayoría de las razas bovinas europeas, siendo más similar a las encontradas en el centro de domesticación de Oriente Próximo que a la de las poblaciones europeas. Se detecta una huella africana presente en muchos encastes de la raza de lidia, que aparece también en restos de uros peninsulares de más de 3.000 años de antigüedad.



domingo, 15 de agosto de 2021

Plaza de toros de El Bibio, en Gijón (Asturias)

 


Andres Roca Rey

Plaza de toros de El Bibio, en Gijón (Asturias). 

Feria de la Begoña. Lleno, 

Seis toros de José Vázquez (5º y 6º como sobreros y en sustitución de otros dos devueltos por inválidos), de muy desigual presentación, escaso trapío, y de juego muy descastado, sin apenas fondo de bravura, aunque alguno resultó manejable.

Diego Urdiales, de azul turquesa y oro: estocada (oreja); estocada corta y cinco descabellos (ovación tras dos avisos).

José María Manzanares, de azul noche y oro: estocada delantera (oreja); estocada (oreja tras aviso).

Roca Rey, de negro y oro: dos pinchazos y bajonazo (ovación tras aviso); pinchazo y estocada desprendida delantera (oreja).





sábado, 14 de agosto de 2021

La Arena más Fértil por Josefina Barrón




Josefina Barrón

Qué sensaciones tan encontradas me procura encontrar este día hace unos años en mis recuerdos de Facebook. Tantas ilusiones, tanto entusiasmo, tantos buenos momentos me trajo esa plaza hermosa de la cual me enamoré perdidamente. Qué no daría por entrar en ella pronto, verla vibrar, festejar la fiesta brava, la criolla, la mestiza. Cómo estará ahora, me pregunto. Seguro triste, como estamos todos en medio de esa incertidumbre que se ha posado en nuestros cuerpos y almas... incertidumbre de todo tipo y magnitud. Qué alegre estaba en esos tiempos... qué nostalgia... 

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La Arena más Fértil

por Josefina Barrón

Hace unos días recibí de manos de la Beneficencia de Lima, las llaves de la Plaza de Acho. Llaves que abren la puerta, así lo siento, del corazón del Perú. Llaves del espacio-bisagra entre Lima, el mar océano y los profundos Andes, allí en el Rímac donde confluyen las Limas del Este, del Norte, del Sur, allí se encuentran, dialogan y funden en una sola cultura, vasta, desbordada, inasible, achorada, faite y milenaria, reescrita por migrantes de todo color, condición y geografía.

Acho, la arena, es entonces recinto para el violín, el charango, la guitarra, el tambor y el arpa andina, el tondero descalzo y la fastuosa marinera, para los Negritos de Cutervo y los sicuris de Puno tejiendo música en el viento, para el inquieto Huaylas, las morenadas, las coloridas diabladas, las sayas, los zapateos del Guayabo y los del huayno, la ternura de un yaraví desde la voz de Jaime Guardia, las comparsas, los carnavales y carnavalitos de aquí, de allá y de aún más lejos, de ese rincón que persiste en la quebrada de alguna de nuestras tantas cordilleras.

Acho es un tinkuy, un encuentro de pica pica, pañuelos, jarana y castañuela, las tijeras de un niño danzaq, de un kacharpaya en los acordes de García Zárate. Acho es la voz gruesa de Polo Campos, la magia de Tito La Rosa, el pututo de Manuel Miranda, el paso de un elegante caballo al andar, las cenizas del Zambo Cavero. Acho dará la bienvenida a los cajones de los alumnos, seguidores, hijos y amigos de Rafael Santa Cruz, de Cotito, Chocolate Algendones, gran amigo y mejor maestro. Acho es arena para los ritmos negros en clave electrónica de NovaLima, para el entusiasmo de Lucho Quequezana, para la Leucemia de Daniel F, para el rock orgánico de La Sarita, para los personajes de Ente y Pésimo, para la locura pop de Cherman, para los bordados de Leoncio Cosme, para los mantones de las mamachas de La Candelaria, para la contracultura densa y vital que viaja en nuestra niebla.

Acho debe abrazar al caballo altoandino, al de Morochuco, pequeño, grande y veloz, Acho tiene una deuda con el sentir mestizo, quechuahablante, que se hizo del Rímac, de Lima y sus cinturones, Acho está con el criollisímo festejo, el landó y la zamacueca, Acho debe ser arena fértil para el amancay que aún brota cuando la garúa espesa en Lurín, Acho es espejo de la jarana bajopontina, de la tradición renacida en los jóvenes peruanistas, será espacio para el arte y el sabor de un zanguito, el dulzor del ranfañote, el pregón de la revolución caliente y un nuevo viejo suspiro a la limeña. Acho debe ser como es el Perú: variopinto, exuberante, pluricultural, musical, megadiverso, reescrito con el sudor de nuestro baile, abierto y democrático, de vuelta a lo básico, a lo esencial, a lo noble. La arena volverá a ser loma y la loma flor de luz. Acho será entonces mucho más que la fiesta brava, será la fiesta del Perú, la cima de una montaña, la huaca y el apu. La pachamanca. La huatia. El camu camu, el uchu o ají, duende en nuestras viandas.



Serán entonces esas llaves las de una plaza que alcanza casi los doscientos cincuenta años pero que atesora milenios, acaso tiempos inmemoriales. Serán esas llaves, pienso yo, las que nos permitan integrar todas las sangres, conciliar todas las naciones, ver nacer nuevos vinos peruanos, renacer los piscos de antaño, ver reflejarse el sol en la arena.