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domingo, 8 de junio de 2025

Ondara vivió este sábado 7 de junio una intensa y emotiva corrida de toros

 



La plaza de toros de Ondara resplandece en este 2025, tras dos décadas de inactividad taurina. El pasado sábado 7 de junio, un ambiente vibrante llenó el coloso de Alicante durante una corrida emocionante de la ganadería de El Pilar. Borja Jiménez brilló con luz propia,

cortando dos orejas del sexto toro gracias a una faena que dejó huella. Ureña, auténtico en su entrega, logró pasear una oreja tras un duelo profundo con el cuarto. Calita, demostrando su valentía y destreza, firmó dos

actuaciones memorables; aunque un toro deslucido le restó opciones, supo encender al público con su segundo, donde la ligazón y el toreo firme deslumbraron. Una jornada taurina que reafirma la grandeza de Ondara.

Plaza de toros de Ondara, Alicante

“La Joya Levantina”

Toros de El Pilar.

PACO UREÑA, ovación y oreja

CALITA, ovación y ovación

BORJA JIMÉNEZ, silencio y dos orejas.


Elegancia Taurina 

sábado, 12 de octubre de 2024

El origen del sombrero de Charro

 


El origen del sombrero de Charro


El sombrero de cahrro lo inventaron los Berebere (cultura que trajeron los musulmanes a la peninsula Iberica), que son espaóles de Salamanca, el origen de charro es de Salamanca.  México tiene tradiciones que eran españolas ahora en España ya no las hacen y en México siguen las tradiciones de los charros, haciéndolas suyas.


La historia del icónico sombrero mexicano, conocido como el sombrero de charro, tiene raíces profundas y fascinantes. Este video explora cómo las moriscas, mujeres de Marruecos que vivían en España y trabajaban en el campo, usaban sombreros para protegerse del sol. Esos sombreros evolucionaron a mediados del Siglo XIX, para originar el verdadero y típico de nuestros hacendados que con galón o adornos, copa lisa o con “pedradas”, ala remangada o solamente gacha, es hoy en nuestros días el sombrero charro.


Lo qué no sabias del Sombrero Charro Mexicano




CIUDAD VICTORIA. Debido al notable desarrollo ganadero en la Nueva España, surgieron en este territorio los primeros vaqueros mexicanos. Al mismo tiempo, dentro de la actividad campirana de las antiguas haciendas, floreció la charrería como parte de las rudas faenas para domar caballos, lazar y someter bovinos. Desde entonces, la configuración del charro y sus rasgos de masculinidad, se asocian al espectáculo recreativo y manejo de briosos corceles.






lunes, 30 de septiembre de 2024

Arturo Gilio ovación y gran faena triunfal en "Jalisco" Mexico

 


Arturo Gilio ovación y gran faena triunfal en "Jalisco" Mexico


Gran tarde de toros se vivió hoy Domingo, 29 Septienbre en la plaza "Jalisco", de Yahualica, donde Arturo Gilio en  una gran faena donde indultó un bravo toro en 6to

lugar, “Médico” número 937 con 475 Kgs de Chinampas, se dio una corrida triunfal en la que Leo Valadez y el rejoneador Tarik Othón consiguieron dos apéndices. Los tres salieron por la puerta grande.


Ficha del festejo;

Plaza de toros de Yahualica, Jalisco. 

Lleno total. 

Toros de Chinampas,


 TARIK OTHÓN, palmas y dos orejas

 LEO VALADEZ,oreja y oreja.

 ARTURO GILIO’, palmas y las orejas y rabo simbólicos tras indulto.


viernes, 6 de agosto de 2021

CART MEXICO Y CITAR ESPAÑA UNEN FUERZAS

 


CART MEXICO Y CITAR ESPAÑA UNEN FUERZAS PARA CREAR EL CENTRO DE ALTO RENDIMIENTO TAURINO MAS IMPORTANTE DEL MUNDO

El Centro de Alto Rendimiento Taurino (CART) y el Centro Internacional de Tauromaquia y Alto Rendimiento (CITAR). Han decidido unir fuerzas para crear el centro de alto rendimiento para novilleros más importante y bajo un concepto de preparación integral.

CART - CITAR se presenta como una experiencia pionera en el mundo, que aplicará los parámetros del alto rendimiento a la preparación de los profesionales taurinos, formándose en base a los principios que sustentan la Asociación Cultural CITAR y la Empresa Casa Toreros.

La finalidad de la alianza CART - CITAR queda identificada en la mejora del rendimiento proporcionando a los toreros una formación de alto nivel en las mejores condiciones de preparación de cara a una futura profesionalización o perfeccionamiento de sus capacidades y competencias.

El Centro mantiene una doble ubicación, en México y en España. La sede mexicana se ubica en las instalaciones de la Ganadería de Pablo Moreno en Zapopan, Jalisco y esta sede fungirá como un programa de detección de talento en un periodo de máximo 2 meses. En España el centro se ubica en la provincia de Guadalajara, con instalaciones residenciales y formativas, por un lado, en el Albergue San Agustín y Ganadería Cantinuevo (Fuentelencina) y, por otro, en la Residencia de estudiantes “Complejo Príncipe Felipe” de la Diputación Provincial (Guadalajara). Estas sedes tendrán programas de formación para toreros durante todo el año, bajo la dirección general del Mtro. Pedro Alonso Marañón y un cuerpo de maestros de primer nivel.

El Centro abrirá sus puertas para todos los interesados, aquellos novilleros que quieran prepararse y consolidar un camino en la profesión más bonita de todas la de Torero

Estamos convencidos que, con la formación integral de nuevos valores y la profesionalización en la preparación taurina, la tauromaquia resurgirá y forjaremos a las nuevas figuras del toreo mundial.

 


Contacto

Email: citar@gmx.es

Móvil España: 629 28 47 71 /  949 82 42 25


sábado, 25 de abril de 2020

TOREROS PERUANOS EN EL RECUERDO: BANDERILLERO ÁNGEL SOLIMANO “ANGELILLO”





 Carlos Castillo Alejos



TOREROS PERUANOS EN EL RECUERDO: BANDERILLERO ÁNGEL SOLIMANO “ANGELILLO”

Ángel Evaristo Solimano Sardi nació en Canta (Lima) el 14 de octubre de 1917. Hijo de don Alfredo Solimano Gisolfo y doña Luisa Sardi Casanova.

Su afición nace de vivir en las afueras de la puerta de sombra de la Plaza de Acho, en la Calle "La
Aspiración", en el Barrio del Rímac. Su vida taurina la empieza como monosabio. Posteriormente, a la edad de 12 años, sale de banderillero en la Plaza "Juan Belmonte" de Tarma (Junín) en compañía de Adolfo Rojas "El Nene", quien alternaba con "Miura" y César Sánchez. Actuando luego en las plazas de Canta (Lima) y Carhuaz (Ancash). Esporádicamente actuó como novillero.

Debutó en la Plaza de Acho el 12 de octubre de 1941, en una novillada en la que alternaban Guillermo Rodríguez "El Sargento", "El Nene" e Isidoro Morales, con ganado de Arequipa. Durante su carrera taurina recibió los consejos de su padrino Alejandro Arrieta "Moyano de Lima", Rafael Valera "Rafaelillo" y José Murro.

Su primera cogida de importancia fue en la última corrida del matador mexicano Fermín Espinoza "Armillita" en el año 1942, con ganado de Asín, al banderillear el sexto toro resultó herido en el muslo. Durante su dilata vida profesional recibió doce cornadas, tres de ellas en la plaza de Acho, algunas de ellas de gravedad.

El 15 de noviembre de 1942 fue premiado por el Jefe de Estado, Manuel Prado Ugarteche, en tarde en la que "Armillita" cortó dos orejas y rabo a un toro de La Viña.

Fue un destacado y eficiente peón de brega y pinturero banderillero de lujo. Destacó por sus buenas maneras. Siempre se mostró muy reposado, con gran voluntad. Manejó el capote de brega con soltura, inteligencia y experiencia. Logró los aplausos al ejecutar la suerte de banderillas por su forma y estilo colocándose en un lugar preferente entre los rehileteros nacionales. Ha toreado con todas las figuras del toreo de los años cuarenta hasta los setenta. Ha actuado también ruedos de Bolivia, Ecuador, Chile, Cuba, España y Marruecos.

Tuve la suerte de que me representará en algunas de mis actuaciones como novillero recibiendo importantes consejos. Siempre será recordado por su amena conversación, el detallismo a la hora de contar sus experiencias y, sobre todo, por ser un gran caballero y mejor amigo.

Antes de ser torero fue un buen futbolista del Club Manuel Acevedo del Rímac. En las canchas de
fútbol se le conocía con el nombre de "Nonem".

Falleció en Lima el 2 de enero de 2011 a los 93 años de edad.

El escritor Samuel Joya dedicó un pasacalle a "Angelillo":

La vieja plaza se ha vestido de sus galas,

de sangre, de arena y de sol,

en sus tendidos se ha volcado la afición

con alegría delirante

y con ansías de aplaudir a su lado.

Y es que ha salido a los medios

un chavalillo precoz

que con salero y elegancia toreará,

él se ceñirá, él se animará,

es el valiente “Angelillo”

una promesa taurina

que al lado de su maestro

el bravo “Moyano” se está perfilando.

¡Olé! la fiesta bravía,

viva el chaval sin igual

que en esta tarde de toros

sus hechuras lucirá.

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Don  ''ANGEL SOLIMANO SARDI "ANGELILLO"

Jorge M. Arancivia

Pocas otras cosas transmiten la imagen de poder y fiereza que un toro de lidia recién salido del toril pidiendo guerra: una tromba de quinientos kilos, bufadora, dando vueltas por el redondel y con dos cuchillos enhiestos ávidos de clavarse en lo que sea.

Mi primer recuerdo de Angelillo es haberlo visto enfrentándose a una de estas fieras en la plaza de Acho, en la época en que los peones de brega daban los lances de tanteo –es decir, tenían el primer contacto con el toro recién salido- mientras el matador observaba las trayectorias y los resabios del animal desde el burladero antes de disponerse él mismo a lidiarlo. Ni recuerdo quién era el matador en esa ocasión, pues yo tenía siete u ocho años, pero una escena sobrecogedora vive intacta en memoria hasta hoy: Angelillo dirigiéndose al toro que acometía con todo su poder, y tropezando en su misma cara –un terrible ¡ay! en los tendidos-, y la improvisación del quite que se hizo a sí mismo, echando el capote al aire por encima de la cabeza mientras caía al suelo y desviando los cuernos un palmo por encima de su montera. La plaza entera lo ovacionó de pie y el matador le indicó que se destocase para saludar, pues los subalternos no pueden quitarse la montera sin el permiso de su superior jerárquico: en las corridas de toros las formas y la jerarquía, así como la puntualidad, se respetan más que en cualquier otra actividad. ¿Será acaso que una rígida estructuración de las acciones en esos coliseos protege, como un espejismo de ritual controlado, a quienes se enfrentan a la muerte en la arena?



Un par de años después de esa proeza de habilidad, reflejos y sangre fría, fue que le pedí a Angelillo
que me enseñara a torear. Fue en Huampaní, que estuvo de moda allá por los años cincuenta y donde muchas familias limeñas alquilaban por unos días los chalets que allí ofrecían para gozar del limpio sol de Chaclacayo, especialmente durante los húmedos inviernos de la capital. Era un edén para los niños: la novedad de poder elegir a la carta (austero menú) las tres comidas en el inmenso comedor del complejo, trocándolas de momento por el omnipresente arroz con los guisos de la entrañable cocina casera; tener el día entero para holgar por los enormes vericuetos arbolados, eso sí que reportándonos con frecuencia ante la vigilancia paterna; y jugando hasta cansarnos con las máquinas de fulbito y otras atracciones en el salón; y, sobre todo, los ilimitados chapuzones en la piscina a la intemperie, entre los montes y el bosque frondoso con el aire más puro que los pulmones pudieran admitir. Huampaní era el regalo más codiciado para los niños de mi generación durante las vacaciones de julio y, por tanto, durante la época de las Fiestas Patrias el centro estaba repleto. Las reservaciones tenían que hacerse con semanas o meses de anticipación.

Así, contando no más de nueve o diez años de alborotado habitante terrícola, una de esas mañanas de apiñada congregación en el comedor de Huampaní distinguí, en una mesa contigua, una cara conocida –trigueña clara, rasgos finos, pelo ondulado- que ya la había visto antes asentada sobre un cuerpo envuelto en un traje de luces, en varias temporadas en la plaza de Acho (mi padre me llevó a los toros desde que tuve uso de razón, y por esa época yo soñaba con ser torero): ¡el mismo banderillero del famoso auto-quite, Angelillo! Estaba acompañado de una señora muy blanca y de facciones hermosas, que mostraba una sonrisa buena. Cuando uno tiene 10 años, cualquier mujer –cualquier persona- de veinte o mayor califica para el asilo. Por eso, en mi recuerdo, Gladys –que así se llamaba la flamante esposa de Angelillo- era una “señora grande” de unos veinte a veinticinco años de edad. Previa autorización paterna, mi hermano y yo nos acercamos a la mesa de estos egregios comensales –después nos enteraríamos de que eran lunamieleros– para saludarlos (“¡Hola, tú eres Angelillo”!), y ellos nos recibieron con mucha simpatía y hasta cariño –quizá porque un subalterno de la lidia no estaba tan acostumbrado, como los matadores de éxito lo estaban, a que se les reconociera en el restaurante de una villa vacacional, a muchos kilómetros de la plaza- y así, por una genuina bonhomía o por la gratitud de un ego ensalzado, Angelillo firmó la sentencia de su tortura. No creo que ningún otro recién casado, desde que se inventó la luna de miel, haya estado sometido a un acoso tan inclemente como el que dos niños fanáticos de los toros –y muy impertinentes- le prodigaron al ciudadano Angel Solimano, cuyo remoquete taurino fue “Angelillo”, y a su bonita novia.


Un par de días antes, mi hermano y yo habíamos descubierto que en un paraje de los alrededores pastaba una vaca vieja, llena de mataduras y con la cornamenta recortada, atada a un árbol. Nuestra imaginación infantil habría visto, en vez de unos molinos de viento, a un terrible miura listo a despanzurrarnos. Por eso, jamás nos acercamos al animal a más de unos cinco o seis metros, claro que amparados en los cubrecamas del dormitorio que, a guisa de capotes, los habíamos sacado subrepticiamente del chalet. Citábamos a la vaca a la verónica, con el trapo por delante, imitando con nuestros cuerpos el garbo de los matadores, y por supuesto que, como si la cosa no fuese con ella, la vaca seguía agenciándose su sustento de la broza del terreno. Pero por nada del mundo nos atrevíamos a acercarnos, pues muchas veces habíamos vistos volar a los diestros como unos peleles cuando eran cogidos, y no queríamos exponernos a ello sin el beneficio de un quite y de una enfermería al canto.

Entonces, lo lógico era que quien se acercase a la fiera fuese alguien del oficio, un profesional que estuviese a la mano. ¡Y qué a la mano!


Por lo menos durante toda una semana y casi a todas horas del día, mi hermano y yo íbamos en taurómaca romería hasta el chalet de Angel y Gladys, algo más alejado que el resto, como correspondía a la privacidad de los recién casados. Por razones intuidas -en nuestra ya algo disipada mente infantil-, los novios pasaban la mayor parte del tiempo dentro que fuera; entonces, en cualquier momento del día –la noche entera sí los guarecía del asedio- dos mocosos palomillas se llegaban hasta la puerta del torero y su mujer a gritar en coro: “¡Angelillo, enséñame a torear”!

Y, dando muestras de una paciencia más que jobiana, al cabo de unos momentos siempre aparecía Angelillo, algunas veces despeinado y con el estigma de la modorra en el rostro, pero de buen talante y sonriente. Entonces nos íbamos a torear a la vaca. Torear a la vaca era acercarnos hasta tocarle los cuernos -la proeza que nos enseñó Angelillo- sin necesidad de una manta. ¡Era tan bravo nuestro torero que ni necesitaba un engaño para dominar al bovino! Jamás le advertimos temor en los ojos cada vez que se acercaba a la bestia corrupia de nuestra imaginación, y ese valor sobrehumano nos alentó a mi hermano y a mí para acercarnos y sentir que los tendidos de fantasía -que eran los árboles de ese paraje- se estremecían ante dos niños valientes que desplantaban a la bestia ya domada.

Sólo una vez sentimos algo parecido al remordimiento en una de nuestras convocaciones al maestro: una tarde adormecida, a la hora de la siesta, encontramos a la pareja en un sillón del breve patio delante del chalet. Gladys, que estaba sentada sobre el regazo de Angelillo, tenía las piernas expuestas, y él dejó de acariciarlas apenas nos divisó. Ella se levantó y corrió adentro, mientras él, sin gesto agrio, nos llevó a torear a la vaca, y en el camino nos enseñaba cómo agarrar bien la manta que hacía de un improvisado capote gris sin esclavina.

Hay que poner las cosas en un contexto que permita comprender las razones de este par de chiquillos.

La afición a los toros, por lo general, se mama. Hay quienes llegan a ella en la adolescencia o, aún, durante la adultez. No es lo mismo. Ya uno tiene sus valores más o menos firmemente establecidos. La muerte de un animal tras un tormento de veinte minutos puede hacer mucha mella en quienes asisten a una corrida de toros por primera vez en edad racional. En cambio, para cualquier niño que haya ido a una plaza de toros, generalmente de la mano de su padre u otro familiar adulto, antes de la formación del juicio, o sea antes de los siete u ocho años, el espectáculo se asimila como algo de lo más natural. Así, también, ocurre con las peleas de gallos, la caza y la pesca -estas dos últimas actividades muy comunes en casi todas las culturas-. Nadie ha podido demostrar que un toro sufre más que un merlín, el cual, también, durante varios minutos lucha por su vida con un enorme anzuelo enganchado en la boca, mientras el pescador –la mayoría de las veces deportivo, y sin la intención de aprovechar su carne- le suelta el cordel para darle la ilusión de un escape y que así se fatigue más pronto y amengüe la resistencia. O la caza de las ballenas en las Islas Feroe, en Dinamarca, donde el mar se tiñe con la rojez de la sangre tras una masacre anual. Estos cetáceos –decenas de ellos- se acercan a la orilla en busca de alimento, donde los jóvenes les asestan golpes con una especie de machete: les seccionan la médula espinal y los paralizan. Lo mismo se puede decir de los safaris y hasta de la caza de los pichones con una escopeta de perdigones, por el mero placer de acertar en un blanco vivo y volante. La naturaleza es cruel, y el ser humano es parte de esa selva donde la ley es comerse a unos seres vivos o que ellos te coman a ti.


Muchas veces, por remilgos escrupulosos de la madurez, he puesto en revisión mi afición por las corridas de toros, y mi inteligencia me ha dicho que es una fiesta bárbara y cruel. Entonces, mi opción humana, a la luz de un razonamiento más sabio y añejo, tuvo que haber sido renegar de ella, como ha ocurrido con algunos aficionados que devinieron antitaurinos. Pero, como en todos los ámbitos del vivir, en lo que se refiere a las corridas de toros no sólo manda la razón, sino que hay, también, un conglomerado de motivos sustentados en la emoción, la costumbre, la tradición, en fin, en todos esos elementos culturales que configuran a los pueblos y que no siempre atienden a la piedad ni a la inteligencia. No me cabe la duda de que el espectáculo de la tauromaquia está finalmente condenado a desaparecer. Pero lo mismo tendrá que ocurrir primero con la pesca y con la caza deportivas, actividades del matar por matar –muy poco cuestionadas en el mundo “civilizado”– y que no necesariamente sacian hambres humanas y que ni alimentan arte ninguna. Es más, ojalá que un día los humanos no tengamos que matar animales para alimentarnos de ellos. Pero por el momento las cosas son como son, y nosotros somos los hijos de nuestro tiempo.

Es absurdo atribuirle a un animal las características humanas y proyectar en ellos los atributos tan abstractos como el honor, la elegancia y el derecho. Sin embargo, así como –también- a través de los milenios, y hasta en épocas recientes, se le atribuyeron a ciertas deidades unas características tan humanas como la pasión, el odio, la venganza y la ira, permítaseme por un caprichoso instante, en aras de una dialéctica entecona, dotar al toro de lidia –quizá el animal más hermoso y, por cierto, la imagen suma de la fuerza y la bravura- con el poder de decidir su destino. Si pudiera averiguarse su preferencia, ¿decidiría este animal ir a morir al matadero, electrocutado o a golpes, o ser castrado y llevar el yugo para arar la tierra hasta su muerte? ¿O sería su elección el morir como un gladiador armado, con el derecho de matar también, tras un cuarto de hora de lucha sangrienta? No lo sé, ni nadie nunca lo sabrá; pero, si en el reino bovino existiese la variedad de pareceres que nos caracteriza a la especie dominante, y siendo su destino final proveer de carne a los hombres, sospecho que la mayoría de los toros –especialmente los de lidia, nacidos y criados para luchar- irían por lo segundo.

Durante los años de nuestra juventud, cada temporada taurina mi hermano y yo esperábamos la

llegada de las cuadrillas a la plaza en las tardes de toros, y cómo nos envanecía que uno de los lidiadores, por más que vistiese la plata en lugar del oro, nos reconociera entre el gentío y nos llamara por nuestros nombres y que nos abrazara con afecto. También veíamos a Angel en casa del tío Amadeo Bresciani, quien, por mucho tiempo, fue el factótum de la actividad taurina en el país, en su condición de director de espectáculos de la Municipalidad del Rímac, pero, sobre todo, por su condición de ser –tal vez- la persona más entendida en los intríngulis de la fiesta brava en Lima

Muchos años nos separaron de Angel, hasta que una tarde de toros -ya maduros mi hermano y yo- nos lo encontramos en el tendido como un espectador más. Estaba viejo y flaco, y había tristeza en su expresión, la cual se tornó llanto franco cuando le preguntamos por Gladys : “No quiero hablar de ella”, nos dijo, y no insistimos al respecto.

Varias veces después lo vimos en la plaza, tocado con una cachucha y en silla de ruedas, y tenía esa
expresión de los que ya no andan por aquí. Una vez que nos acercamos no nos reconoció, pero así y todo le recordamos quiénes éramos y, otra vez, se puso a llorar. A partir de ahí decidimos no volver a perturbarle la vejez con unas memorias evidentemente dolorosas y nos limitábamos a verlo de lejos con el cariño de siempre. Más todavía, porque en la madurez comprendíamos mejor hasta qué punto había sido un hombre bueno con dos niños impertinentes y desconocidos.   Ignacio.


sábado, 21 de marzo de 2020

Al Miura y al loco, de lejos mírale el moco.




REFRÁN TAURINO.

Al Miura y al loco, de lejos mírale el moco.

PETICIÓN ATENDIDA, QUE JAMAS SE REPITIÓ.

Con fecha 10 de Octubre del año 1926 se celebró en la Plaza de toros de Las Arenas de Barcelona,
una corrida en la que los diestros Matías Lara “ Larita,” José Roger “ Valencia “ y Enrique Cano “ Gavira,” dieron cuenta de seis toros de la legendaria ganadería de Miura que, tiraron a mansos.
Tanto por su mansedumbre como por la preocupación con que siempre se lidiaba y se lidia esta divisa, la corrida en cuestión no divirtió al público.
Pero “ Larita “ cortó una de las orejas del cuarto toro, y no precisamente por aclamación, sino a petición propia, pues cuando, terminada la faena el diestro saludó al presidente, se encaró con él, exponiéndole que su faena era merecedora de una oreja.Y como el presidente no encontraba mayoría de pañuelos en los tendidos, “ Larita “ se sacó del bolsillo del chaleco un pañuelo blanco y se puso en mitad del ruedo a agitarlo mirando a la presidencia. Sumándose así a los pocos espectadores que hacían lo mismo.
Y dicho presidente, que, por lo visto, era un “ Chuflón “ accedió a la demanda, con gran satisfacción de Matías y sus
seguidores. Y la oreja subió al escalafón de matadores de toros.
Este caso, fue, es y será único en la historia del toreo.
Fotografías, izquierda José Roger “ Valencia “ derecha arriba, “ Gavira “ y abajo “ Larita.”

QUEDAMOS ENTERADOS.

José Jiménez “ El Poncho “ fue un banderillero gaditano de mediados del siglo XIX casado con una hermana del “ Cuco “ y el “ Lillo,” los famosos rehileteros paisanos suyos, y cuando hizo su presentación en Madrid, en el año 1848, se publicó de el esta Semblanza.

“ El Poncho “ es torero
ni fino ni basto,
valiente o medroso,
según el astado;
no es flaco ni gordo,
ni es alto ni bajo,
ni guapo ni feo,
ni bueno ni malo,
aplaudido a veces
y en otras silbado.

Y una vez sabidos todos estos datos, ¿ Verdad que uno queda muy bien enterado ?

lunes, 13 de enero de 2020

Proximos carteles de Jesús Enrique Colombo






Proximos carteles de Jesús Enrique Colombo

22/01/2020 Mérida (Mérida) Venezuela - Toros de Laguna Blanca para Manuel Escribano, Jesús
Enrique Colombo

24/01/2020 Mérida (Mérida) Venezuela - Toros de Los Ramírez para López Chaves, José Garrido, Jesús Enrique Colombo

01/02/2020 San Cristóbal (Táchira) Venezuela - Toros de Rancho Grande y El Prado para El Fandi, David Galván, Jesús Enrique Colombo

02/02/2020 San Cristóbal (Táchira) Venezuela - Toros de Laguna Blanca para Thomas Dufau, Fabio Castañeda, Jesús Enrique Colombo


Jesús Enrique Colombo indulta en Cali from Mundotoro.com on Vimeo.

sábado, 5 de octubre de 2019

Tradicional Corrida Noche de Muertos - Morelia




Casa Toreros tiene el gusto de presentar el cartel de la Tradicional Corrida de Noche de Muertos en la bella Monumental Plaza de Toros de Morelia, Michoacán, para llevarse a cabo este próximo Sábado 2 de Noviembre a partir de las 20:00 horas.

El cartel estará conformado por la figura del rejoneo mundial Andy Cartagena, la figura del toreo en México Joselito Adame, el joven triunfador de todas las plazas Ernesto Javier “Calita” y para abrir el festejo, el triunfador de las Vacadas de Oportunidad, el Michoacano Vladimir Díaz.

 Para dicho festejo se tendrá un encierro de las Ganaderías de La Punta para los de a pie y de La Venta de Romero para el caballista español.

 Los boletos estarán disponibles en el Restaurante “La Cueva de Chucho”, taquillas de la plaza y por medio de la plataforma TicketMatico a partir de este próximo lunes 7 de Octubre.

martes, 27 de agosto de 2019

Listos los Carteles para las Vacadas de Oportunidad 2019




Listos los Carteles para las Vacadas de Oportunidad 2019





Casas Toreros agradece el gran interés que generó la convocatoria de este año,  ya que fueron muchas las solicitudes recibidas de gran parte de la república Mexicana.  Fue difícil poder llegar a la selección final, pero después de verificar todos los perfiles, nos complace compartirles los carteles finales que quedarían de la siguiente manera:




7 de Septiembre - Director de lidia Matador Pepe López

Antonio Sayago – Morelia
Francisco Velazco – Aguascalientes
Mauricio Moran – Querétaro
Jairo López – Guadalajara
Roberto Benítez – Tlaxcala

14 de Septiembre – Director de lidia Matador Antonio Mendoza
Vladimir Díaz – Morelia
Diego Espinoza – Guadalajara
Luis Farfán – Tlaxcala
Ángel Martínez – CDMX
Gerardo Hernández - Hidalgo

21 de Septiembre - Director de lidia Matador Emiliano Villafuerte
Alicho Perez – Morelia
Paco Vargas – Morelia
Martín Padrón – Guanajuato
Daniel Prieto – Aguascalientes
Rafael Castro – Yucatán

Les recordamos que las Vacadas se estarán realizando los días sábados iniciando a las 04:00 pm en la Monumental Plaza de Toros de Morelia.