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viernes, 14 de agosto de 2020

"Interesante pronunciamiento sobre el pretendido Acuerdo Municipal en contra de Acho"

 



"Interesante pronunciamiento sobre el pretendido Acuerdo Municipal en contra de Acho"

Por el Doctor, Carlos Montoya

De Acho, la ignorancia atrevida, supina y el odio

“A los Amantes de Acho y peñas taurinas”

1.- ACHO .- Cuando el Sr. Agustín de Landaburu y Ribera Alcalde de Lima entre entre 1,755 y 1766 y dueño de gran fortuna construyo la Plaza de Acho ahí por los años de 1,766 con la autorización del Virrey Amat y que luego fuera dejada en herencia a su único Hijo Agustín de Landaburo y Belcunze quien en las mandas de su testamento ordeno que se hicieran 8 corridas al año en beneficio ( 2 para la Facultad de medicina de Fan Fernando y 6 para los pobres del Hospicio de Lima ) encomendando al albacea , prócer de la independencia Sr. Hipólito Unanue , este último cumpliendo la voluntad de sus constructores y heredero del propietario entrego la plaza de acho a la Junta real de Beneficia de Lima, estableciéndose en las mandas que dicha plaza se explote única y exclusivamente para obras de caridad a favor de los más pobres de la ciudad , entre ellos el hospicio de San lázaro y a favor de la Facultad de medicina de San Fernando, de la Universidad Mayor de San marcos ( esto último se ha olvidado) .

Sin embargo debemos precisar que los fines principales de la explotación de Acho debe es y sigue siendo a favor de la Beneficencia Pública de Lima , quien tiene como fines principales velar por lo más necesitados, todo ello a partir de una tradición cultural de padres e hijos a quienes les apasiona la tauromaquia y todo lo que representa.

2.- Que si por ventura de Dios o del Demonio a alguna persona , ciudadano , religioso , laico o ateo, varón o mujer , de género o degenerado, ecologista o ambientalista , animalista o no , vegetariano o vegano , y o demás preferencias y gustos o no , NO LE GUSTAN LOS TOROS ni la tauromaquia ni todo lo que Acho representa , así como la voluntad de los constructores herederos y albaceas conforme se ha reseñado en el punto anterior. Y si por cualquier ventura reseñada no le gusta Acho ni los Toros, BASTA Y SOBRA con que nunca jamás vayan a los toros y ni lo piensen como bueno o malo. Pues ello importa el Respeto a los demás, la base de la convivencia humana, el respeto a la cultura y tradición ajena aunque no la entiendan ni le guste, respeto a las minorías y la tolerancia. Desconocer lo antedicho resulta una IGNORANCIA ATREVIDA, pues al decir de Palomo Linares “o me respetas o no nos respetamos”

3.- Que si la política ( que casi todo lo contamina, lo pudre y lo corrompe) pretende inmiscuirse desconociendo los 2 puntos antes reseñados y todo con el afán mezquino , electorero y proselitista tal y como lo vienen haciendo 23 regidores despistados de Lima al mando de un mulato descastado de nombre innombrable ( que de seguro no sabe de los grandes matadores de color – Mariano Ceballos – El Indio ; Ángel Valdez - el Maestro ; Rafael Santa Cruz - la maravilla negra del toreo; Chibanga - el Africano, Jose Nelo - Morenito de Maracay y otros Tantos que memoria no alcanza ) entonces estamos frente a enemigos perversos y malvados expresamente declarados a quienes no se le debe dar ni un centímetro de terreno , ni pizca de agua ni pan en tanto son IGNORANTES SUPINOS

4.- Que si estos sujetos ( via acuerdo de regidores) pretenden ahora saltar o sacarle la vuelta cual infieles y traidores a la ley 30407 y la sentencia constitucional recaída en el Exp. 0022-2028 del TC que declara legal y constitucional las corridas de toros, entonces estamos frente a una doble enfermedad legicida que los pinta de cuerpo entero. Que si pretenden además desconocer art. 21 de la constitución respecto a los bienes culturales de la nación sean privados o públicos, así como el art. 3 de la ley 28296 sobre bienes culturales , ya son malvados y perversos que no respetan nada de nada , pues son falsos valores que por obra del demonio han llegado a la Municipalidad de Lima cargados de odio y si son capaces de hacer lo que están haciendo contra Acho y su estribillo infame “Lima sin toros” ya sabemos de lo que son capaces , pues mañana nos dirán que hacer y no hacer , que seamos de género o degenerados y otras layas y raleas , tanto como ellos. Que esperamos de estos , que no respetan la ley , ni las sentencias, ni la herencia , las mandas , ni la propiedad , ni la costumbre, ni la tradición, fariseos que tienen doble rasero y trasero también . ESTOS SUJETOS ESTAN LLENOS DE ODIO indignos de ser regidores y de cualquier cargo público.

Post data.- Sr. Don Jorge Muñoz Wells, burgomaestre de Lima, heredero político del Arquitecto Don Fernando Belaunde Terry , del Alcalde Don Eduardo Orrego Villacorta , de Don Alfonso Barrantes Lingan , De Don Nicolás de Ribera el Viejo taurinos de toda la vida y amantes sin par de los toros y Acho , nunca jamás agende el proyecto perverso “ Lima sin toros” de esta grey émulos de la ignorancia supina y atrevida, y sobre todo llenos de odio. Tenga en cuenta que a Ud. No lo ha elegido esta calaña , sino el pueblo de Lima, “ del por y para el pueblo de Lima”. Y al Decir de Taulichusco el Viejo, su antecesor – último de los gobernantes nativos de Lima “nunca vamos a desaparecer.


miércoles, 20 de mayo de 2020

EL PLEITO DE LOS MIURAS.





Por;  Luis Muñoz Palomo

Esta publicación es la que desapareció ayer de mi página, desconozco los motivos. Y he añadido algún párrafo para aclarar las ideas.

REFRANES Y FRASES DE TAUROMAQUIA.

Nunca dejes escapar al toro que te hizo soñar.



EL PLEITO DE LOS MIURAS.

La sombría leyenda de los toros de Miura siempre conturbó y sigue conturbando el ánimo de los toreros. Una evidencia de esta prevención fue el llamado “ PLEITO DE LOS MIURAS “ de 1908.
Lo suscitaron los principales ases de la Tauromaquia y lo refrendaron los toreros Bombita y Machaquito en carta publicada en el periódico “ El Imparcial “ pero nadie fue ajeno a la guerra declarada contra esta divisa por todos los toreros; ni aficionados ni críticos ni profanos. Ello fue que, por ser los toros de este hierro los más duros y los más difíciles para la lidia, los matadores exigían percibir “ Doble honorarios “ por matarlos. La respuesta de los aficionados, fue la publicación de un manifiesto en el que amenazaban con no asistir a las corridas de Miura que se lidiaran con precios superiores a los que se venían pagando. Conviene añadir que por parte de los diestros no era solo una cuestión de precios sino el temor de que Miura, la ganadería que más lidiaba por entonces, llegara a alcanzar el monopolio absoluto. Ese sobreprecio, según Machaquito y Bombita sería destinado a obras benéficas.
La intensidad y amplitud de la controversia fue tal que intelectuales y periodistas de distinto rango entraron en la trifulca. Don Jacinto Benavente escribió:
Me parece muy justo que los toreros cobren más cuando han de habérselas con corridas de peso, casta, bravura y de cuidado si, en lógica proporción cobrasen menos cuando, más que torear se diviertan con peritas en dulce. La intervención del dramaturgo vino a demostrar dos cosas:
Primera. Que las cosas de toros no son solo cosas del toro, y en la sociedad española, desbordan su ámbito específico y segunda. Que siempre han cocido habas y desde siempre los toreros prefieren apuntarse a los encastres blandos.
El pacto siguió pero los toreros que toreaban Miuras no cobraron más, dieron su vida y su sangre y hasta la fecha, los Miuras han sido para un determinado grupo de toreros, no para los figuras, solo para toreros.
En una de las fotografías, posan El Guerra junto a Bombita, Machaquito y la señora del Califa. Fotografía firmada por los tres toreros. ( Una Reliquia )

CUIDADO CON LAS PRENDAS DE VESTIR.

En cierta ocasión se lidiaron en Córdoba toros de Don José Orozco, una corrida dura y de gran poder con la que los picadores andaban de cabeza.
Uno de ellos “ Juan de los Gallos “ cayó una de las veces como de un quinto piso, y dijo para su flamante casaquilla que estrenaba aquella tarde:
Aquí lo produnte es meterse para dentro. Y cómo lo pensó lo hizo.
Al mismo tiempo que él entró en la enfermería el médico que se dio cuenta del camelo, ordenó enérgicamente:
Venga, necesito dos pósales de agua para echárselos a este hombre por la cabeza.
Y “ Juan de los Gallos “ muy quedaito suplicó a uno de los que le sujetaban:
¡ Por favor hombre, por tu salud, quítame la casaquilla !

LA HIJA DEL TORERO JUAN BELMONTE, ESTABA SERIA.

En cierta ocasión, Juan Belmonte “ El Pasmo de Triana “ encontró a una de sus dos hijas un poco seria y le preguntó:
¿ Que te pasa que te encuentro seria ? Nada grave Papá contestó la hija. Solo que esta mañana nos han explicado en el colegio el Comunismo y el Socialismo y no me he enterado de nada.
No te preocupes hija, eso tiene fácil solución. Juan Belmonte con la socarronería que le caracterizaba se dirigió a la hija y le dijo:
Imagínate que tú tienes una vaca, los Comunistas vendrán y se la llevarán. Y los Socialistas no se la llevarán, te la dejarán para que tú la alimentes, vendrán todos los días, la ordeñarán y se llevarán la leche, y cuando la vaca deje de producir, vendrán y se la llevaran para carne.
Yo no sé si Belmonte se acordaría de su niñez y su adolescencia, pasó mucha hambre y siendo torero se bañaba en la abundancia.

Esto es verídico, aquí no hay nada inventado, todo lo que publico es historia del toreo. Hay quien puede diferir de mis publicaciones, yo respeto a todo el mundo e invito a los que difieren que, tengan la valentía de durante siete años estar publicando temas y fotografías taurinas como he hecho yo. No tienen ni idea del trabajo que esto tiene. Y no conseguirán que me venga abajo, más publicaré.

sábado, 25 de abril de 2020

TOREROS PERUANOS EN EL RECUERDO: BANDERILLERO ÁNGEL SOLIMANO “ANGELILLO”





 Carlos Castillo Alejos



TOREROS PERUANOS EN EL RECUERDO: BANDERILLERO ÁNGEL SOLIMANO “ANGELILLO”

Ángel Evaristo Solimano Sardi nació en Canta (Lima) el 14 de octubre de 1917. Hijo de don Alfredo Solimano Gisolfo y doña Luisa Sardi Casanova.

Su afición nace de vivir en las afueras de la puerta de sombra de la Plaza de Acho, en la Calle "La
Aspiración", en el Barrio del Rímac. Su vida taurina la empieza como monosabio. Posteriormente, a la edad de 12 años, sale de banderillero en la Plaza "Juan Belmonte" de Tarma (Junín) en compañía de Adolfo Rojas "El Nene", quien alternaba con "Miura" y César Sánchez. Actuando luego en las plazas de Canta (Lima) y Carhuaz (Ancash). Esporádicamente actuó como novillero.

Debutó en la Plaza de Acho el 12 de octubre de 1941, en una novillada en la que alternaban Guillermo Rodríguez "El Sargento", "El Nene" e Isidoro Morales, con ganado de Arequipa. Durante su carrera taurina recibió los consejos de su padrino Alejandro Arrieta "Moyano de Lima", Rafael Valera "Rafaelillo" y José Murro.

Su primera cogida de importancia fue en la última corrida del matador mexicano Fermín Espinoza "Armillita" en el año 1942, con ganado de Asín, al banderillear el sexto toro resultó herido en el muslo. Durante su dilata vida profesional recibió doce cornadas, tres de ellas en la plaza de Acho, algunas de ellas de gravedad.

El 15 de noviembre de 1942 fue premiado por el Jefe de Estado, Manuel Prado Ugarteche, en tarde en la que "Armillita" cortó dos orejas y rabo a un toro de La Viña.

Fue un destacado y eficiente peón de brega y pinturero banderillero de lujo. Destacó por sus buenas maneras. Siempre se mostró muy reposado, con gran voluntad. Manejó el capote de brega con soltura, inteligencia y experiencia. Logró los aplausos al ejecutar la suerte de banderillas por su forma y estilo colocándose en un lugar preferente entre los rehileteros nacionales. Ha toreado con todas las figuras del toreo de los años cuarenta hasta los setenta. Ha actuado también ruedos de Bolivia, Ecuador, Chile, Cuba, España y Marruecos.

Tuve la suerte de que me representará en algunas de mis actuaciones como novillero recibiendo importantes consejos. Siempre será recordado por su amena conversación, el detallismo a la hora de contar sus experiencias y, sobre todo, por ser un gran caballero y mejor amigo.

Antes de ser torero fue un buen futbolista del Club Manuel Acevedo del Rímac. En las canchas de
fútbol se le conocía con el nombre de "Nonem".

Falleció en Lima el 2 de enero de 2011 a los 93 años de edad.

El escritor Samuel Joya dedicó un pasacalle a "Angelillo":

La vieja plaza se ha vestido de sus galas,

de sangre, de arena y de sol,

en sus tendidos se ha volcado la afición

con alegría delirante

y con ansías de aplaudir a su lado.

Y es que ha salido a los medios

un chavalillo precoz

que con salero y elegancia toreará,

él se ceñirá, él se animará,

es el valiente “Angelillo”

una promesa taurina

que al lado de su maestro

el bravo “Moyano” se está perfilando.

¡Olé! la fiesta bravía,

viva el chaval sin igual

que en esta tarde de toros

sus hechuras lucirá.

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Don  ''ANGEL SOLIMANO SARDI "ANGELILLO"

Jorge M. Arancivia

Pocas otras cosas transmiten la imagen de poder y fiereza que un toro de lidia recién salido del toril pidiendo guerra: una tromba de quinientos kilos, bufadora, dando vueltas por el redondel y con dos cuchillos enhiestos ávidos de clavarse en lo que sea.

Mi primer recuerdo de Angelillo es haberlo visto enfrentándose a una de estas fieras en la plaza de Acho, en la época en que los peones de brega daban los lances de tanteo –es decir, tenían el primer contacto con el toro recién salido- mientras el matador observaba las trayectorias y los resabios del animal desde el burladero antes de disponerse él mismo a lidiarlo. Ni recuerdo quién era el matador en esa ocasión, pues yo tenía siete u ocho años, pero una escena sobrecogedora vive intacta en memoria hasta hoy: Angelillo dirigiéndose al toro que acometía con todo su poder, y tropezando en su misma cara –un terrible ¡ay! en los tendidos-, y la improvisación del quite que se hizo a sí mismo, echando el capote al aire por encima de la cabeza mientras caía al suelo y desviando los cuernos un palmo por encima de su montera. La plaza entera lo ovacionó de pie y el matador le indicó que se destocase para saludar, pues los subalternos no pueden quitarse la montera sin el permiso de su superior jerárquico: en las corridas de toros las formas y la jerarquía, así como la puntualidad, se respetan más que en cualquier otra actividad. ¿Será acaso que una rígida estructuración de las acciones en esos coliseos protege, como un espejismo de ritual controlado, a quienes se enfrentan a la muerte en la arena?



Un par de años después de esa proeza de habilidad, reflejos y sangre fría, fue que le pedí a Angelillo
que me enseñara a torear. Fue en Huampaní, que estuvo de moda allá por los años cincuenta y donde muchas familias limeñas alquilaban por unos días los chalets que allí ofrecían para gozar del limpio sol de Chaclacayo, especialmente durante los húmedos inviernos de la capital. Era un edén para los niños: la novedad de poder elegir a la carta (austero menú) las tres comidas en el inmenso comedor del complejo, trocándolas de momento por el omnipresente arroz con los guisos de la entrañable cocina casera; tener el día entero para holgar por los enormes vericuetos arbolados, eso sí que reportándonos con frecuencia ante la vigilancia paterna; y jugando hasta cansarnos con las máquinas de fulbito y otras atracciones en el salón; y, sobre todo, los ilimitados chapuzones en la piscina a la intemperie, entre los montes y el bosque frondoso con el aire más puro que los pulmones pudieran admitir. Huampaní era el regalo más codiciado para los niños de mi generación durante las vacaciones de julio y, por tanto, durante la época de las Fiestas Patrias el centro estaba repleto. Las reservaciones tenían que hacerse con semanas o meses de anticipación.

Así, contando no más de nueve o diez años de alborotado habitante terrícola, una de esas mañanas de apiñada congregación en el comedor de Huampaní distinguí, en una mesa contigua, una cara conocida –trigueña clara, rasgos finos, pelo ondulado- que ya la había visto antes asentada sobre un cuerpo envuelto en un traje de luces, en varias temporadas en la plaza de Acho (mi padre me llevó a los toros desde que tuve uso de razón, y por esa época yo soñaba con ser torero): ¡el mismo banderillero del famoso auto-quite, Angelillo! Estaba acompañado de una señora muy blanca y de facciones hermosas, que mostraba una sonrisa buena. Cuando uno tiene 10 años, cualquier mujer –cualquier persona- de veinte o mayor califica para el asilo. Por eso, en mi recuerdo, Gladys –que así se llamaba la flamante esposa de Angelillo- era una “señora grande” de unos veinte a veinticinco años de edad. Previa autorización paterna, mi hermano y yo nos acercamos a la mesa de estos egregios comensales –después nos enteraríamos de que eran lunamieleros– para saludarlos (“¡Hola, tú eres Angelillo”!), y ellos nos recibieron con mucha simpatía y hasta cariño –quizá porque un subalterno de la lidia no estaba tan acostumbrado, como los matadores de éxito lo estaban, a que se les reconociera en el restaurante de una villa vacacional, a muchos kilómetros de la plaza- y así, por una genuina bonhomía o por la gratitud de un ego ensalzado, Angelillo firmó la sentencia de su tortura. No creo que ningún otro recién casado, desde que se inventó la luna de miel, haya estado sometido a un acoso tan inclemente como el que dos niños fanáticos de los toros –y muy impertinentes- le prodigaron al ciudadano Angel Solimano, cuyo remoquete taurino fue “Angelillo”, y a su bonita novia.


Un par de días antes, mi hermano y yo habíamos descubierto que en un paraje de los alrededores pastaba una vaca vieja, llena de mataduras y con la cornamenta recortada, atada a un árbol. Nuestra imaginación infantil habría visto, en vez de unos molinos de viento, a un terrible miura listo a despanzurrarnos. Por eso, jamás nos acercamos al animal a más de unos cinco o seis metros, claro que amparados en los cubrecamas del dormitorio que, a guisa de capotes, los habíamos sacado subrepticiamente del chalet. Citábamos a la vaca a la verónica, con el trapo por delante, imitando con nuestros cuerpos el garbo de los matadores, y por supuesto que, como si la cosa no fuese con ella, la vaca seguía agenciándose su sustento de la broza del terreno. Pero por nada del mundo nos atrevíamos a acercarnos, pues muchas veces habíamos vistos volar a los diestros como unos peleles cuando eran cogidos, y no queríamos exponernos a ello sin el beneficio de un quite y de una enfermería al canto.

Entonces, lo lógico era que quien se acercase a la fiera fuese alguien del oficio, un profesional que estuviese a la mano. ¡Y qué a la mano!


Por lo menos durante toda una semana y casi a todas horas del día, mi hermano y yo íbamos en taurómaca romería hasta el chalet de Angel y Gladys, algo más alejado que el resto, como correspondía a la privacidad de los recién casados. Por razones intuidas -en nuestra ya algo disipada mente infantil-, los novios pasaban la mayor parte del tiempo dentro que fuera; entonces, en cualquier momento del día –la noche entera sí los guarecía del asedio- dos mocosos palomillas se llegaban hasta la puerta del torero y su mujer a gritar en coro: “¡Angelillo, enséñame a torear”!

Y, dando muestras de una paciencia más que jobiana, al cabo de unos momentos siempre aparecía Angelillo, algunas veces despeinado y con el estigma de la modorra en el rostro, pero de buen talante y sonriente. Entonces nos íbamos a torear a la vaca. Torear a la vaca era acercarnos hasta tocarle los cuernos -la proeza que nos enseñó Angelillo- sin necesidad de una manta. ¡Era tan bravo nuestro torero que ni necesitaba un engaño para dominar al bovino! Jamás le advertimos temor en los ojos cada vez que se acercaba a la bestia corrupia de nuestra imaginación, y ese valor sobrehumano nos alentó a mi hermano y a mí para acercarnos y sentir que los tendidos de fantasía -que eran los árboles de ese paraje- se estremecían ante dos niños valientes que desplantaban a la bestia ya domada.

Sólo una vez sentimos algo parecido al remordimiento en una de nuestras convocaciones al maestro: una tarde adormecida, a la hora de la siesta, encontramos a la pareja en un sillón del breve patio delante del chalet. Gladys, que estaba sentada sobre el regazo de Angelillo, tenía las piernas expuestas, y él dejó de acariciarlas apenas nos divisó. Ella se levantó y corrió adentro, mientras él, sin gesto agrio, nos llevó a torear a la vaca, y en el camino nos enseñaba cómo agarrar bien la manta que hacía de un improvisado capote gris sin esclavina.

Hay que poner las cosas en un contexto que permita comprender las razones de este par de chiquillos.

La afición a los toros, por lo general, se mama. Hay quienes llegan a ella en la adolescencia o, aún, durante la adultez. No es lo mismo. Ya uno tiene sus valores más o menos firmemente establecidos. La muerte de un animal tras un tormento de veinte minutos puede hacer mucha mella en quienes asisten a una corrida de toros por primera vez en edad racional. En cambio, para cualquier niño que haya ido a una plaza de toros, generalmente de la mano de su padre u otro familiar adulto, antes de la formación del juicio, o sea antes de los siete u ocho años, el espectáculo se asimila como algo de lo más natural. Así, también, ocurre con las peleas de gallos, la caza y la pesca -estas dos últimas actividades muy comunes en casi todas las culturas-. Nadie ha podido demostrar que un toro sufre más que un merlín, el cual, también, durante varios minutos lucha por su vida con un enorme anzuelo enganchado en la boca, mientras el pescador –la mayoría de las veces deportivo, y sin la intención de aprovechar su carne- le suelta el cordel para darle la ilusión de un escape y que así se fatigue más pronto y amengüe la resistencia. O la caza de las ballenas en las Islas Feroe, en Dinamarca, donde el mar se tiñe con la rojez de la sangre tras una masacre anual. Estos cetáceos –decenas de ellos- se acercan a la orilla en busca de alimento, donde los jóvenes les asestan golpes con una especie de machete: les seccionan la médula espinal y los paralizan. Lo mismo se puede decir de los safaris y hasta de la caza de los pichones con una escopeta de perdigones, por el mero placer de acertar en un blanco vivo y volante. La naturaleza es cruel, y el ser humano es parte de esa selva donde la ley es comerse a unos seres vivos o que ellos te coman a ti.


Muchas veces, por remilgos escrupulosos de la madurez, he puesto en revisión mi afición por las corridas de toros, y mi inteligencia me ha dicho que es una fiesta bárbara y cruel. Entonces, mi opción humana, a la luz de un razonamiento más sabio y añejo, tuvo que haber sido renegar de ella, como ha ocurrido con algunos aficionados que devinieron antitaurinos. Pero, como en todos los ámbitos del vivir, en lo que se refiere a las corridas de toros no sólo manda la razón, sino que hay, también, un conglomerado de motivos sustentados en la emoción, la costumbre, la tradición, en fin, en todos esos elementos culturales que configuran a los pueblos y que no siempre atienden a la piedad ni a la inteligencia. No me cabe la duda de que el espectáculo de la tauromaquia está finalmente condenado a desaparecer. Pero lo mismo tendrá que ocurrir primero con la pesca y con la caza deportivas, actividades del matar por matar –muy poco cuestionadas en el mundo “civilizado”– y que no necesariamente sacian hambres humanas y que ni alimentan arte ninguna. Es más, ojalá que un día los humanos no tengamos que matar animales para alimentarnos de ellos. Pero por el momento las cosas son como son, y nosotros somos los hijos de nuestro tiempo.

Es absurdo atribuirle a un animal las características humanas y proyectar en ellos los atributos tan abstractos como el honor, la elegancia y el derecho. Sin embargo, así como –también- a través de los milenios, y hasta en épocas recientes, se le atribuyeron a ciertas deidades unas características tan humanas como la pasión, el odio, la venganza y la ira, permítaseme por un caprichoso instante, en aras de una dialéctica entecona, dotar al toro de lidia –quizá el animal más hermoso y, por cierto, la imagen suma de la fuerza y la bravura- con el poder de decidir su destino. Si pudiera averiguarse su preferencia, ¿decidiría este animal ir a morir al matadero, electrocutado o a golpes, o ser castrado y llevar el yugo para arar la tierra hasta su muerte? ¿O sería su elección el morir como un gladiador armado, con el derecho de matar también, tras un cuarto de hora de lucha sangrienta? No lo sé, ni nadie nunca lo sabrá; pero, si en el reino bovino existiese la variedad de pareceres que nos caracteriza a la especie dominante, y siendo su destino final proveer de carne a los hombres, sospecho que la mayoría de los toros –especialmente los de lidia, nacidos y criados para luchar- irían por lo segundo.

Durante los años de nuestra juventud, cada temporada taurina mi hermano y yo esperábamos la

llegada de las cuadrillas a la plaza en las tardes de toros, y cómo nos envanecía que uno de los lidiadores, por más que vistiese la plata en lugar del oro, nos reconociera entre el gentío y nos llamara por nuestros nombres y que nos abrazara con afecto. También veíamos a Angel en casa del tío Amadeo Bresciani, quien, por mucho tiempo, fue el factótum de la actividad taurina en el país, en su condición de director de espectáculos de la Municipalidad del Rímac, pero, sobre todo, por su condición de ser –tal vez- la persona más entendida en los intríngulis de la fiesta brava en Lima

Muchos años nos separaron de Angel, hasta que una tarde de toros -ya maduros mi hermano y yo- nos lo encontramos en el tendido como un espectador más. Estaba viejo y flaco, y había tristeza en su expresión, la cual se tornó llanto franco cuando le preguntamos por Gladys : “No quiero hablar de ella”, nos dijo, y no insistimos al respecto.

Varias veces después lo vimos en la plaza, tocado con una cachucha y en silla de ruedas, y tenía esa
expresión de los que ya no andan por aquí. Una vez que nos acercamos no nos reconoció, pero así y todo le recordamos quiénes éramos y, otra vez, se puso a llorar. A partir de ahí decidimos no volver a perturbarle la vejez con unas memorias evidentemente dolorosas y nos limitábamos a verlo de lejos con el cariño de siempre. Más todavía, porque en la madurez comprendíamos mejor hasta qué punto había sido un hombre bueno con dos niños impertinentes y desconocidos.   Ignacio.


domingo, 22 de marzo de 2020

EL CREADOR DEL MONSTRUO.




   
 Por; Luis Muñoz Palomo

REFRÁN TAURINO.

El presidente en tronera y la mujer en barrera.






EL CREADOR DEL MONSTRUO.

Fue Ricardo K-Hito el que aseguró con plena admiración que Manolete ( Manuel Laureano
Rodríguez Sánchez ) era el torero que no sabía geografía, porque se arrimaba en todas cuantas plazas toreaba, para el, todas eran iguales.
En aquel día que vio la noble ancianidad de Angustias Sánchez, compendio de vida y muerte, de su mano él, su niño, su Manuel, nuestro Manuel, porque las gentes que no vimos a Manolete torear siempre hemos aplaudido entusiasmadas y emocionadas admirar su personalidad. Siempre fue el torero que en muy poco terreno conseguía una gran personalidad por si solo.
Era señor y torero en la plaza y en la calle. Su trato, su seriedad característica, Manolete era Cordoba, Manolete era España, compendio de todas las virtudes de la Piel de Toro.
Nació en un hogar modesto, nació para reinar y fue Rey del toreo. El más preciado de esa corona que ciñó en sus sienes. Dios se lo llevó a su Gloria en un pueblo Andaluz y minero, en un pueblo que lloró por su sangre derramada en una arena plomiza. Tarde de toros en Linares, tarde de toros y Gloria para el más grande de los toreros. Sonaron campanas de bronce y martillos de acero en Linares, Andaluz, minero y torero. GLORIA A MANOLETE.
UNA OBJECIÓN.



Se decía que el banderillero “ El Americano “ blasonaba constantemente de ser un furioso anticlerical, cuando en el fondo era todo lo contrario.
Pero lo cierto era que llevaba ya “ Molios “ a todos los compañeros de la cuadrilla con todo aquello de que él no creía en “ Na “ “ Na “ “ Na “ de las cosas De la Iglesia.
Hasta que un día yendo a torear a Palma de Mallorca se desencadenó en la travesía una tormenta que puso espanto en el ánimo del Americano, quien creía llegada su última hora.
De súbito cayó hinojos el “ Anticlerical,” y comenzó a aclamarse a Dios y a todos Los Santos.
¡ Dios mío ! Sácame de este apuro. ¡ Por mis hijos ! El banderillero Perdigón le atajó:
Oye. ¿ Por que no llamas ahora a Castelar y a Margall.








viernes, 17 de enero de 2020

254° Aniversario de la Plaza de Acho






254° Aniversario de la Plaza de Acho

Plaza de Acho fundada el 31 de enero de 1766 por el Virrey Manuel Amat y Juniet. Actualmente,
regida por la Sociedad de Beneficencia de Lima, hecho que inició en 1832 cuando Hipólito Unanue se la dejó como parte de su herencia. Gracias ello, el dinero que se recauda por los eventos realizados en la Plaza, permiten el desarrollo de obras sociales para el beneficio de lo más necesitados.
Con 254 años la Plaza de Acho ostenta el título de Monumento Histórico Nacional y es la tercera en antigüedad en el mundo, después de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla (1761) y del Coso de la Misericordia de Zaragoza (1764).
En la Plaza de Acho se han realizado desde mítines políticos, peleas de box, circos y conciertos musicales. Algunas de las estrellas que pasearon su arte en la Plaza de Acho son: Dámaso Pérez Prado, Mario Moreno “Cantinflas”, El Tri de México, Los Prisioneros y Los Violadores.
Su recuperación integral significará la conservación del patrimonio cultural, la dotación de atractivos turísticos para la población local y para los visitantes, así como el desarrollo de nuevas actividades, el mejoramiento del espacio urbano y de su entorno.
Acho es la más importante de las 56 plazas oficiales de toros con que cuenta el Perú. En ella se realiza anualmente la Feria del Señor de los Milagros, que reúne a las principales figuras del toreo. Además, es la única plaza del continente americano que ha recibido la visita del Rey Juan Carlos I de España.
Desde la primera vez que abrió sus puertas para realizar la primera corrida de toros, en donde contó
con la presencia del virrey Manuel de Amat y Juniet, quien estableció que las ganancias obtenidas se destinen a obras benéficas a favor de hospicios y hospitales, mandato que se cumple en la actualidad.
Esta monumental pieza arquitectónica, la tercera más antigua del mundo, conocida entonces con el nombre Plaza Firme del Hacho, está situada en el distrito del Rímac, al pie del cerro San Cristóbal.
Allí se han realizado innumerables y afamadas faenas con los mejores matadores del mundo, convirtiendo al Perú en protagonista entre los países que conservan la tradición de los toros.
La Plaza de Acho cuenta además con el Museo Taurino donde es posible encontrar óleos – entre los que destaca un auténtico Picasso –, dibujos, acuarelas, fotografías, trajes de toreros completos, cabezas de toro disecadas y toda la parafernalia de la Tauromaquia, la cual fue reunida gracias a las donaciones de varios coleccionistas.
En la actualidad la plaza pertenece a la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana, que la adjudica todos los años a las empresas interesadas en realizar la Feria Taurina Señor de los Milagros actualmente administrada por la empresa Casa Toreros Consorcio Perú La renta recaudada es destinada a la labor social que realiza en sus diez dependencias donde atiende niños, niñas, adolescentes, madres gestantes y adultos mayores que se encuentren en situación de vulnerabilidad.
Es primordial recuperar los predios colindantes que conforman el barrio taurino. El distrito del Rímac, uno de los más pobres y descuidados de la capital. El deterioro de las viviendas junto con la inseguridad de la zona hace imposible promoverla como destino turístico. El punto más crítico es el jirón Hualgayoc, donde se encuentra una de las puertas de ingreso a la plaza (sombra). Este jirón se extiende por dos cuadras y concluye en el Paseo de Aguas, a corta distancia de la Alameda de los Descalzos. Su recuperación contribuirá a formar un anillo turístico dentro del Rímac, que hoy no existe, a un nivel que genere un flujo elevado de turistas.
Se deben expropiar algunos predios colindantes en los jirones Hualgayoc y Cajamarca para obtener las áreas que se necesitan para el proyecto, y así brindar mayor comodidad a los visitantes. Un avance ha sido la Ley N° 29650, que autoriza expropiar un predio de 1,300 m2, donde se ubica el Mirador de Ingunza, que pasaría a formar parte de la Plaza de Acho.

Historia de la laza de Acho     

lunes, 23 de diciembre de 2019

José Gómez "Gallito" en Acho






José Gómez "Gallito" se embarcó en el puerto de Gijón acompañado por sus picadores Camero y Farnesio y sus banderilleros –y primos- Almendro y El Cuco en noviembre de 2019 para torear en Lima (Perú), donde estaba contratado para torear toda la feria del Señor de los Milagros. Fue la única incursión americana de su intensa y breve carrera. Como documenta Álvaro R. del Moral en "El Correo de Andalucia", a Joselito no le dejaron casi ni respirar: al día siguiente de su llegada a Lima ya se anunciaba su primera corrida. La gira había estado prevista para el año anterior, pero la enfermedad de la madre del torero hizo que se aplazara. Resultó un éxito, en vísperas de la temporada dramática del año, que lleva dentro de la tarde de Talavera.



Exhausto, pidió un aplazamiento que no le concedieron e hizo el paseíllo en el inmenso ruedo del coso de Acho –que mantenía intacta su antigua fisonomía- para despachar un encierro de La Rinconada de Mala en unión de Curro Martín Vázquez y Flores. Aún actuó en siete corridas más, incluyendo una última función en solitario organizada el ocho de febrero en su propio beneficio, tal y como era costumbre en la época. El balance global no pudo ser más exitoso aunque hubo una corrida, con toros mexicanos de Saltillo, que acabó en escándalo.


martes, 5 de noviembre de 2019

¿ Acho la Sevilla de América ?





¿ Acho la Sevilla de América ?  NO  no

Acho es historia, tanto así que el Rey Juan Carlos Primero solo ha visitado una plaza de toros fuera de España, la Plaza de Acho,  habiendo sido construida en la capital del el virreinato de España.
La plaza de toros “Rodolfo Gaona” de Cañadas de Obregón, Jalisco fue construido exprofeso por don Agapito Gómez para festejos taurinos, siendo inaugurado en 1687, siguiéndole en antigüedad el de Béjar, provincia española de Salamanca, en 1707 y, después, el Coso de Acho, en Lima, Perú, en 1776, la tercera plaza de toros más longeva del mundo y no hace falta ser aficionado para visitar la majestuosidad de la Plaza de Acho y su museo taurino, como no es obligatorio ser católico para acudir y apreciar el arte de la catedral de Lima.

La vida taurina en Acho se inició realmente después del terremoto de 1746, la primera plaza fue hecha con tribunas de madera, la segunda plaza fue edificada por Agustín Hipólito Landaburu, el empresario que construyó el ruedo y que invirtió 107,609 pesos y 6 reales de la época, quien en 1765 solicitó licencia para construir una plaza firme para las corridas de toros a las orillas del rió Rímac, al pie del cerro San Cristóbal. El 15 de Junio de 1765 el Virrey Manuel de Amat y Juniet -quien en 1765 mandó renovar completamente las instalaciones de la Plaza, dándole la forma octogonal que existía hasta 1944 año en que nuevamente fue totalmente transformada para darle la fisonomía que tiene actualmente- expidió el Decreto aprobatorio y Landaburu obtuvo la licencia de construcción a cambio de la promesa de pagar una suma anual de 1,500 pesos al Hospital de los pobres. La obra de la Plaza Firme de Toros de Acho fue encargada al Alarife Cristóbal de Bargas, uno de los mejores de Lima, y se trabajó aceleradamente.


La fecha de inauguración de la Plaza de Toros de Lima (Plaza de Acho) tenía una serie de imprecisiones históricas, ya que las fuentes de principios del siglo XX, así como las diversas publicaciones sobre el tema, no daban una fecha exacta, pero gracias a una erudita investigación realizada por el Académico de la lengua e historiador, doctor Aurelio Miro Quesada Sosa -destacado intelectual peruano que fuera director del diario decano de la prensa nacional, "El Comercio", cuyo amplio y profundo trabajo, al respecto, expusiera con motivo de los actos celebratorios por el bicentenario de la inauguración del coso del Rimac, el 9 de Febrero de 1966, en el Museo Taurino de Acho, habiéndolo incluido en la recopilación de artículos de su autoría que con el título de "Temas Taurinos" fue publicado en 1997- se llegó a determinar con
precisión que la primera corrida de toros efectuada en la Plaza firme del Hacho, como era denominada entonces, se celebró el 30 de enero de 1766, en la que se lidiaron 16 reses destinadas para los diestros de a pie y a caballo. En el cartel de esta corrida inaugural figuraban los espadas "Pizí" o "Pisí", "Maestro de España" y "Gallipavo", los tres peruanos y el primer toro que pisó el ruedo de Acho para ser lidiado se llamó "Albañil Blanco", procedente de la hacienda Gómez, ubicada en la localidad de Cañete (sur de Lima), cuyos ejemplares, según don José Emilio Calmell, en uno de sus libros publicados y cuyo título es "Diccionario Taurino del Perú", llevaban sobre sus lomos la divisa rosa y caña de esa hacienda cañetana.

La Plaza Firme de Toros de Acho, aún inconclusa, fue inaugurada el Jueves 30 de Enero de 1766 con
asistencia del Virrey Manuel de Amat y Juniet, y aún pendiente la autorización del Rey de España Carlos III, la cual se dió, un año más tarde, por Real Cedula. Desde entonces Acho ha sido mudo testigo de la evolución del toreo en el Perú. Desde aquella época, ya lejana, de apogeo de las figuras y suertes nacionales, pasando por la institución, gracias a la influencia de Bonarillo, de la corrida formal (finales del siglo XIX), hasta nuestros días, luego de la reconstrucción de la plaza (1944).

Plaza con un amplio redondel, Acho tuvo un gran aforo desde su inauguración y, según Ricardo Palma, ocupaba mayor espacio que los mejores cosos españoles. Con el tiempo, el redondel se redujo un tanto para ampliar los tendidos.

Cooperation historica: Dikey Fernandez,

torosnperu.blogspot.com


Referencias;

https://torosenperu.blogspot.com/2012/12/acho-la-plaza-de-toros-mas-antigua-de.html

https://torosenperu.blogspot.com/2014/11/la-plaza-de-acho-cumplira-250-anos.html




lunes, 14 de octubre de 2019

Joaquin Caro la proxima figura peruana




JOAQUÍN CARO QUIERE SER UN TORERO IMPORTANTE.- PARECE QUE CON SU AFICIÓN Y MUCHO SACRIFICIO LO VIENE LOGRANDO.- EL MARTES 08 EN CHAPINERIA MADRID, CUATRO OREJAS Y UN RABO.- HOY DOMINGO 13 DE OCTUBRE EN CANENCIA DE LA SIERRA MADRID NUEVAMENTE SALE POR LA PUERTA GRANDE AL CORTAR DOS OREJAS.- EL PRÓXIMO 20 DE OCTUBRE ESTÁ PROGRAMADO EN SALAMANCA CON DOS DE LOS MEJORES NOVILLEROS DE LA ZONA Y JOAQUÍN VA CON MUCHO ENTUSIASMO REPRESENTANDO A SU ESCUELA TAURINA “EL YIYO “ DE MADRID.- SUERTE HIJO QUE DIOS TE CUIDE.

Por; Guillermo Caro Castillo




martes, 14 de mayo de 2019

Pablo Aguado sustituye a Roca Rey en Valladolid



Roca Rey se lesionó en su actuación el pasado viernes en Sevilla, sufriendo una fuerte contusión en el metacarpo, a nivel del cuarto
dedo de la mano izquierda y fue sustituido este domingo por Pablo Aguado en la corrida de San Pedro Regalado de Valladolid al sufrir una lesión en la mano el patrón de los toreros. 
Andres Roca Rey la figura más taquillera de la actualidad -ha colgado el «No hay billetes» en sus tres tardes en la Feria de Abril y en 24 horas se agotaron sus entradas para San Isidro.



lunes, 31 de diciembre de 2018

Colombo triunfa y salva la tarde



Jorge Arturo Díaz Reyes, Cali, Colombia, XII 29 18

El venezolano llevó las emociones a tope, desorejó al sexto y cerró en triunfo un festivo festival. Tres alegres cárdenos de los González, un Ferrera maestro y un Flores enfibrado fueron los elementos del éxito.

Con tres cuartos de plaza y una sobria procesión religiosa comenzó la noche de los machos de Salento. Oscuros, negros, cornivueltos, de moderada estatura muy en el tipo de su casa. Tres, repetidores, galopadores, fijos y a fondo fueron arrastrados con honores. El primero aplaudido, el cuarto con vuelta al ruedo y el sexto ovacionado. De haberlos matado como Dios manda el orejerío hubiese sido mayúsculo. Los otros mansearon y sacaron santacolomeños malosmodos.

Antonio Ferrera, Se permitió fantasías, pinturerías y alardes con el de apertura poniendo la parroquia en ascuas. Poderoso y creativo. Pero se pasó de faena, le costó igualar, pinchó antes de la estocada. Mereció la oreja y no se la pidieron. Allá ellos. 

Sebastián Castella, porfío y porfió hasta que el taimado manso le sorprendió, le desarmó, le correteo, le cazó y le voltereteó con aparato. La gente se solidarizó con el vapuleado y le sacó a saludar tras el espadazo final.

Luis Bolívar, lanceó al tercero, con exquisito temple en un par de bellas verónicas, antes que sus banderilleros Rodríguez y Morales saludaran. Después, tras dos buenas tandas derechas el descastado renunció irrevocablemente, la bulla se acabó y ni la estocada fue agradecida por los paisanos.

Sergio Flores y el quinto salieron y formaron el guateque. La bravura del uno y la decisión del otro con un toreo terrígeno y acorazonado se trenzaron en una faena intensa que hizo hervir la plaza. Igualó perfecto tres veces y tres veces los protectores de animales le hicieron desistir, chillando por el indulto. Cuando Usía se puso perentorio entró a destiempo, pinchó, puso media abajo, otra completa, le avisaron y solo saludó. La lida no es asunto de democracia.

Ginés Marín, no quiso ni mirar al manso quinto. Par trapazos y a pinchar, a estoquear sin efecto, a descabellar cinco veces en medio de tremenda bronca y nada.

El sexto salió a toda y Jesús Enrique Colombo, lo recibió con larga cambiadas de rodillas ¡mirando al tendido! Cuatro verónicas y media idem, y se formó la marimorena. El Salento a tono. Tres navarras, revolera y dele que dele. Coge palos, se adorna y de largo a topacarnero, par. El segundo al sesgo solo medio. El tercero al violín, par. Y un cuarto autorizado al cuarteo le hicieron dueño de la noche. Cierto, hubo desigual colocación, pero la coreografía de los cites y la emoción de las ejecuciones primó sobre todas las cosas. Con la muleta el clima fue in crescendo hasta la estocada eficaz que borró el pinchazo arriba y puso de acuerdo a paganinis y palco en dar los máximos trofeos.

Este desahogo hacía falta en una feria que naufragaba en mansedumbre, vanos esfuerzos y buenas intenciones malogradas.

FICHA DEL FESTEJO

Cali. Diciembre 29 2018. Plaza de Cañaveralejo. Festival, 4ª de feria. Lluvia. Tres cuartos del aforo.
Machos de Salento, parejos y de juego diverso. Vuelta al ruedo al cuarto "Monje".

Antonio Ferrera, saludo.
Sebastián Castella, saludo.
Luis Bolívar, silencio.
Sergio Flores, saludo
Ginés Marín, bronca.
Jesús Enrique Colombo, dos orejas

Por; Jorge Arturo Díaz Reyes

sábado, 1 de diciembre de 2018

“Apabullante poderío de Andres Roca Rey” en Acho





 “Apabullante poderío de Andres Roca Rey”

Andrés Roca Rey, hoy yo estoy solo concentrado en volver a mi tierra, a mi plaza y poder disfrutar de esta afición tan bonita y con tanta historia” el torero peruano de 22 años que ocupa el número 1 en el mundo, “A mí me gusta expresar lo que siento delante de un toro. Algunos lo hacen cantando; otros, bailando; yo lo hago toreando, el valor es sentir miedo y superarlo”.

Madrid, Sevilla, Pamplona y Acho lo han visto salir entre aplausos, gracias a su estilo desafiante y heterodoxo. Celebridades como Vargas Llosa, Sabina o Calamaro lo admiran y respetan. Es el número 1 en el escalafón y muchos ya lo llaman “el mejor torero peruano de todos los tiempos”.

Andrés Calamaro recibió la montera y una faena de rabo por parte del diestro, la primera vez que intercambiaron alguna palabra. El argentino escribió poco después, en ABC, que a Roca Rey le sobraba “repertorio, torería genuina” y que se jugaba la vida “con arrimones de escalofrío.”

Mientras el sol empieza a derramar sus rayos sobre la tibia campiña chinchana, una figura apura el desayuno para cumplir luego con una rutina de ejercicios enviada desde España por su preparador físico. Hay estiramientos, hay fuerza, hay velocidad en cada cosa que hace. Por eso, la mañana es eminentemente atlética, parte primera de su preparación. Tras el almuerzo, llega el momento de trabajar la técnica, el estilo, en un entrenamiento de salón. Pero lo fundamental no está ni en la agilidad ni en la destreza. “El 50% del éxito depende de estar mentalizado y concentrado. Sin preparación mental no hay nada”, asegura Andrés, de pie en medio de los prados de su fundo chinchano.

Fuente; Ricardo Hinojosa Lizárraga, revista SOMOS